En análisis de conducta, reforzar significa que una consecuencia aumenta la probabilidad futura de una conducta en determinadas condiciones. No implica que la consecuencia sea buena, consciente o elegida. Tampoco significa que podamos identificar el reforzador solo preguntando qué le gusta a alguien.
Reforzamiento no significa ‘premio’
En chemsex, esta distinción permite comprender por qué una conducta puede mantenerse aunque también produzca daños importantes.
Reforzamiento positivo: acceder a algo valioso
Puede tratarse de placer sexual, intensidad, excitación, novedad, desinhibición, pertenencia, conexión, conversación, prolongación del sexo o acceso a prácticas que la persona valora. Las síntesis cualitativas encuentran estos beneficios de forma repetida y muestran que ignorarlos produce una descripción incompleta del fenómeno (Mundy et al., 2025; Lafortune et al., 2021).

Reconocerlos no minimiza riesgos. Permite entender por qué decir ‘mira todo lo que pierdes’ puede tener poco efecto si no se reconoce también lo que la conducta proporciona.
Reforzamiento negativo: cuando algo aversivo disminuye
Una conducta también puede fortalecerse porque reduce ansiedad, vergüenza, aburrimiento, autoevaluación, cansancio percibido o sensación de desconexión. Aquí ‘negativo’ significa retirada o reducción de algo, no una valoración moral.
La evidencia permite tratar regulación emocional y escape como funciones reportadas por una parte de usuarios, pero no como explicación universal. Una función puede aparecer en ciertos episodios y no en otros.
Positivo y negativo pueden coexistir
Un mismo episodio puede producir excitación y, a la vez, suspender temporalmente la preocupación por rendimiento; generar pertenencia y disminuir soledad; ofrecer placer mientras elimina exigencias del día. Elegir una sola etiqueta puede simplificar en exceso la cadena.
Además, la función puede cambiar dentro del episodio. El inicio puede estar guiado por placer anticipado y la prolongación posterior por otros procesos, incluso cuando el disfrute ya ha disminuido.
Por qué esto cambia las alternativas
Una alternativa ‘saludable’ no compite automáticamente con una conducta altamente reforzada. Si el chemsex aporta pertenencia, recomendar ejercicio solitario puede no cubrir esa función. Si ofrece intensidad y novedad, una agenda llena de tareas previsibles puede reducir tiempo disponible sin aumentar una vida valiosa.
MAFIC utiliza esta idea para plantear repertorios funcionalmente relevantes. Es una propuesta clínica compatible con principios conductuales y con la literatura cualitativa, pero no existe un ensayo que haya demostrado qué alternativa sustituye qué función en chemsex.
La función se demuestra por patrones, no por vocabulario
Decir ‘esto es reforzamiento negativo’ debería llevar a predicciones. Por ejemplo, si la conducta se vuelve más probable después de estados de alta autoevaluación y disminuye cuando existen otras respuestas que reducen esa carga, la hipótesis gana plausibilidad. Si aparece igual en contextos de bienestar y búsqueda directa de placer, hay que ampliar o limitar la formulación.
La utilidad está en generar discriminación, no en convertir cada episodio en una clase teórica.
Preguntas frecuentes
¿El placer significa que no hay problema?
No. Una conducta puede ser muy reforzante y producir simultáneamente pérdida de control, daños o interferencia.
¿Reforzamiento negativo significa que la persona consume por trauma?
No. Solo describe que alguna consecuencia aversiva disminuye. La historia que explica esa relación debe investigarse por separado y no presumirse.
¿Puede cambiar la función con el tiempo?
Sí. Contextos, sustancias, relaciones y aprendizaje pueden cambiar qué consecuencias adquieren más peso.
Referencias
Mundy, E., Carter, A., Nadarzynski, T., Whiteley, C., de Visser, R. O., & Llewellyn, C. D. (2025). The complex social, cultural and psychological drivers of the ‘chemsex’ experiences of men who have sex with men: A systematic review and conceptual thematic synthesis of qualitative studies. Frontiers in Public Health, 13, 1422775. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1422775
Lafortune, D., Blais, M., Miller, G., Dion, L., Lalonde, F., & Dargis, L. (2021). Psychological and interpersonal factors associated with sexualized drug use among men who have sex with men: A mixed-methods systematic review. Archives of Sexual Behavior, 50(2), 427–460. https://doi.org/10.1007/s10508-020-01741-8
van den Dungen, D. A. C., de Vries, H. J. C., Heijman, T., Hoornenborg, E., & Davidovich, U. (2026). Understanding problematic versus non-problematic chemsex practices from a user’s perspective: A qualitative study. AIDS Care, 1–14. https://doi.org/10.1080/09540121.2026.2633293. PMID: 41937551.
Hayes, S. C., Hofmann, S. G., & Stanton, C. E. (2020). Process-based functional analysis can help behavioral science step up to novel challenges: COVID-19 as an example. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 128–145. https://doi.org/10.1016/j.jcbs.2020.08.009
Biglan, A., & Hayes, S. C. (1996). Should the behavioral sciences become more pragmatic? The case for functional contextualism in research on human behavior. Applied and Preventive Psychology, 5(1), 47–57. https://doi.org/10.1016/S0962-1849(96)80026-6
Rico, R., & Montesinos, F. (2025). A contextual behavioral model of chemsex: Structural equation modeling of psychological predictors of hypersexuality and drug use. Frontiers in Psychology, 16, 1672471. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1672471. PMID: 41341731.
Sobre el autor
Ignacio Cervera es Psicólogo General Sanitario especializado en chemsex y adicciones en hombres homosexuales y otros HSH. Es autor y desarrollador de MAFIC-Chemsex, fundador de Querido Amigo Marica y desarrolla actividad clínica especializada, consultoría, supervisión profesional, formación y análisis de casos relacionados con chemsex.





