Prevención de recaídas en Chemsex

Actualizado el 19 de septiembre de 2026. Esta revisión incorpora investigaciones recientes y mi experiencia clínica trabajando la prevención de recaídas, la sexualidad y los objetivos de cambio con hombres gays que presentan dificultades relacionadas con el chemsex.

Por Ignacio Cervera, Psicólogo General Sanitario.

«Ignacio, llevaba tres meses sin consumir y este fin de semana he vuelto a hacerlo. ¿He tirado todo por la borda?».

Es una preocupación que aparece en consulta cuando trabajamos la prevención de recaídas en chemsex. Pero volver a consumir no significa automáticamente que hayas perdido todo lo que habías conseguido. Tampoco es algo que debamos quitarle importancia.

Lo que necesitamos es entender qué ha ocurrido, qué consecuencias ha tenido y qué podemos cambiar para que no vuelva a repetirse de la misma manera.

Lo primero es saber qué significa recaer para ti

Si tu objetivo es dejar de consumir, volver a hacerlo supone una ruptura de ese objetivo. Si estás trabajando para reducir la frecuencia o abandonar determinadas prácticas, tendremos que evaluar el episodio de acuerdo con lo que habías decidido cambiar.

En consulta también me interesa distinguir un consumo puntual de volver a mantener el patrón anterior. No es lo mismo consumir una noche, pedir ayuda y retomar tu plan que encadenar varios fines de semana y abandonar todo lo que estabas haciendo para cambiar.

Esto no significa que un consumo puntual sea inofensivo. Puede tener consecuencias graves. Significa que necesitamos comprenderlo con precisión para decidir qué hacer después.

El piloto automático: muchas recaídas empiezan antes de consumir

Imagina que llega el viernes. No tienes planes y tu pareja está de viaje. Abres Grindr «solo para mirar». Empiezas a hablar con un chico con el que ya has consumido. Te propone quedar y recuerdas lo bien que os lo pasasteis la última vez.

Cuando finalmente aparece la droga, quizá llevas un buen rato acercándote a una situación en la que consumir resulta cada vez más probable.

Esto es lo que me interesa reconstruir cuando analizamos una recaída. ¿Qué ocurrió antes? ¿Qué decisiones te fueron acercando al consumo? ¿En qué momento podríamos haber hecho algo diferente?

No se trata de prohibirte Grindr ni de considerar peligrosas todas las noches que pasas solo. Se trata de descubrir si, en tu caso, determinadas situaciones suelen formar parte de una cadena que acaba en consumo. (Hawkinson et al., 2024).

Reconocer las señales de riesgo no basta: necesitamos un plan

Saber que los fines de semana son difíciles puede ser útil. Pero si llevas meses diciéndote que el próximo viernes tendrás más fuerza de voluntad y sigues consumiendo, necesitamos cambiar algo más.

Por ejemplo, quizá te convenga organizar un plan con alguien antes del viernes, retirar sustancias que tengas en casa o acordar con una persona de confianza que puedas llamarla cuando empieces a buscar consumo.

En determinados casos también puede ser necesario limitar temporalmente el acceso a aplicaciones, contactos o dinero. No como un castigo, sino porque sabemos que, una vez iniciada la cadena, detenerla puede resultar mucho más difícil.

El plan tiene que responder a tu situación real. Si siempre consumes cuando te quedas solo después de salir de fiesta, una estrategia que únicamente te diga «evita estar triste» probablemente no te sirva de mucho.

Qué hacer cuando aparece el craving

El craving son esas ganas intensas de consumir que pueden aparecer ante determinadas situaciones, recuerdos o estímulos. A veces llegan acompañadas de excitación sexual. Otras veces aparecen cuando estamos aburridos, cansados o queremos desconectar.

Una de las cosas que trabajo con mis pacientes es distinguir las ganas de consumir de las acciones que empiezan a acercarnos al consumo.

Puedes sentir muchas ganas y decidir no abrir una aplicación. Puedes recordar un guarrichill y no escribir al chico con el que sueles consumir. Tener craving no significa que ya hayas recaído.

Cuando aparezca, intenta identificar qué estás buscando y qué puedes hacer en ese momento. Quizá necesitas compañía, salir de casa, descansar o interrumpir una conversación que ya sabes hacia dónde suele llevarte.

La alternativa tiene que servirte para algo. Si consumes para encontrar compañía, quedarte solo intentando respirar durante una hora puede no resolver lo que necesitas. Quizá sea más útil llamar a un amigo o buscar un plan que realmente te apetezca.

Mindfulness y aceptación: herramientas, no soluciones mágicas

La atención plena puede ayudarte a reconocer que estás teniendo ganas de consumir sin reaccionar inmediatamente. También puede servir para observar la ansiedad o la excitación sin tener que hacer desaparecer esas sensaciones.

Pero no es obligatorio meditar para prevenir una recaída. Y no siempre es suficiente. Si estás en un piso, con sustancias delante y varios chicos invitándote a consumir, quizá lo que necesitas no es cerrar los ojos y observar tu respiración. Quizá necesitas marcharte.

En terapia utilizamos estas herramientas cuando ayudan a responder de otra manera. La investigación sobre intervenciones en chemsex incluye enfoques psicológicos diversos, pero no establece el mindfulness como una solución universal. (Íncera-Fernández et al., 2025).

No podemos prevenir recaídas olvidándonos del sexo

Este es uno de los puntos más importantes en mi trabajo con hombres gays.

Si has decidido dejar el chemsex, pero sigues sintiendo que el mejor sexo de tu vida únicamente es posible con drogas, tenemos algo importante que trabajar.

Quizá echas de menos la intensidad, las prácticas sexuales, la desinhibición o la posibilidad de pasar horas follando con otros hombres. No voy a intentar convencerte de que en realidad no disfrutabas de aquello.

Lo que quiero entender es qué encontrabas allí y cómo podemos ampliar tus posibilidades sexuales. A veces necesitaremos trabajar la ansiedad por rendimiento. Otras veces, recuperar el deseo, explorar fantasías o aprender a disfrutar de encuentros que no se parezcan a una sesión de chemsex.

No se trata de fabricar una sexualidad supuestamente correcta. Se trata de que puedas disfrutar de una sexualidad que no dependa exclusivamente del consumo si ese es tu objetivo. (Nimbi et al., 2021).

Autocuidado y apoyo social: que tu vida no se quede vacía

Dormir, comer, recuperar rutinas y mantener actividades que disfrutas puede ayudarte a encontrarte mejor. Pero no quiero convertir el autocuidado en otra lista de obligaciones que tienes que cumplir perfectamente.

Me interesa saber qué lugar ocupaba el chemsex en tu vida. Quizá era tu principal espacio para conocer chicos. O el único momento de la semana en el que sentías que desconectabas de todo.

Si dejamos de consumir y no construimos alternativas que te aporten algo, puede quedar un vacío importante. Recuperar amistades, hacer planes o pedir ayuda no son simples distracciones. Pueden formar parte del cambio que necesitas.

¿Qué hacemos si finalmente vuelves a consumir?

Primero atendemos lo urgente. Si hay intoxicación, pérdida de conciencia, dificultad para respirar o cualquier otra complicación grave, llama al 112. Si consumes GHB o GBL de forma habitual y has desarrollado dependencia, no intentes interrumpirlo bruscamente sin valoración médica.

Después necesitamos cuidar lo que ocurre en las horas y días siguientes. Descansar, atender posibles consecuencias, contactar con alguien de confianza y evitar que un episodio se convierta en varios pueden ser prioridades importantes.

Cuando estés en condiciones de hacerlo, revisaremos la secuencia completa. No para buscar culpables, sino para descubrir qué falló en nuestro plan.

¿Apareció una oportunidad que no habíamos previsto? ¿El límite que habíamos establecido era imposible de cumplir en ese contexto? ¿Había algo que necesitabas y para lo que todavía no teníamos una alternativa?

Una recaída no borra automáticamente los avances anteriores, pero sí nos obliga a revisar lo que estamos haciendo. La respuesta posterior también forma parte del proceso de cambio.

Prevenir recaídas significa tener más margen para elegir

No quiero que vivas pendiente de evitar cualquier pensamiento sexual, cada momento de soledad o todas las situaciones que alguna vez relacionaste con el consumo.

Quiero que podamos identificar qué situaciones son realmente relevantes para ti, preparar respuestas que funcionen y construir una vida sexual y social que no dependa exclusivamente del chemsex.

Si estás intentando dejar de consumir y las recaídas se repiten, podemos trabajar sobre esas cadenas y ajustar tu plan. En Querido Amigo Marica encontrarás atención psicológica especializada en chemsex y hombres gays.

Referencias bibliográficas

Hawkinson, D. E., Witzel, T. C., & Gafos, M. (2024). Exploring practices to enhance benefits and reduce risks of chemsex among gay, bisexual, and other men who have sex with men: A meta-ethnography. International Journal of Drug Policy, 127, 104398.

Íncera-Fernández, D., Riquelme, A. R., Sánchez-Ocaña, A., Montesinos, F., & Gámez-Guadix, M. (2025). A systematic review of intervention strategies aimed at chemsex users. International Journal of Drug Policy, 140, 104795.

Nimbi, F. M., Rosati, F., Esposito, R. M., Stuart, D., Simonelli, C., & Tambelli, R. (2021). Sex in chemsex: Sexual response, motivations, and sober sex in a group of Italian men who have sex with men with sexualized drug use. The Journal of Sexual Medicine, 18(12), 1955–1969.

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