Una parte de las conversaciones sobre adicciones se construye alrededor de la pérdida: dejar sustancias, cortar contactos, cerrar aplicaciones, evitar lugares. A veces esas decisiones son necesarias. Pero si el tratamiento solo explica qué hay que quitar, deja abierta una pregunta decisiva: ¿qué vida queda después?
El chemsex puede ofrecer cosas reales
La literatura cualitativa es consistente en algo que conviene decir sin miedo: para muchas personas el chemsex puede ofrecer placer, intensidad, desinhibición, exploración, pertenencia, conexión o intimidad. Reconocerlo no minimiza intoxicaciones, dependencia, violencia, pérdida de control o deterioro cuando están presentes (Mundy et al., 2025; Hawkinson et al., 2024).
Si ignoramos lo que reforzaba la experiencia, diseñamos una recuperación basada únicamente en prohibiciones. Eso puede ser insuficiente para entender por qué el patrón sigue teniendo valor.
El cambio no consiste necesariamente en quitar aquello que hacía la vida intensa. Puede consistir en dejar de depender de una única vía para obtener placer, conexión, pertenencia o descanso.
Ampliar repertorios no significa sustituir una droga por un hobby
Una vida más amplia puede incluir sexualidad, amigos, comunidad, descanso, cuerpo, creación, deporte, proyectos, pareja, espacios queer, soledad elegida y experiencias intensas. No hay una lista universal.
La cuestión funcional es qué consecuencias estaban concentradas en el chemsex y qué otras vías pueden empezar a ofrecerlas. Es posible que ninguna alternativa aislada compita con todo el paquete; la diversificación puede ser el cambio relevante.
Más margen no es menos intensidad
El objetivo no tiene por qué ser convertirse en una persona tranquila, previsible o moderada. Algunas personas valoran precisamente intensidad, novedad, sexualidad aventurera o noches largas. Esas preferencias no son patología.

El problema clínico aparece cuando una única combinación de contexto, sustancias y sexo acaba monopolizando aquello que hace que la vida se sienta viva, o cuando los costes dejan de ser compatibles con lo que la persona quiere.
MAFIC convierte esta idea en una tesis clínica, no en una verdad demostrada
MAFIC-Chemsex describe el cambio como reorganizar relaciones funcionales y ampliar repertorios. Entre sus posibles resultados aparecen menos exclusividad entre sexo y sustancias y acceso a fuentes adicionales de placer, pertenencia, intimidad y estimulación.
Esa formulación es coherente con la heterogeneidad descrita por la investigación, pero sigue siendo una teoría de cambio candidata. No se ha demostrado que ampliar repertorios sea un mediador causal de reducción de chemsex ni qué componentes producen ese efecto.
Una pregunta distinta para orientar la recuperación
En vez de preguntar solo «¿cómo hago para no consumir?», a veces conviene añadir: «¿qué quiero poder sentir, hacer y compartir sin depender siempre del mismo camino?». La respuesta puede incluir seguir buscando placer, sexo, intensidad y conexión; lo que cambia es el número de vías disponibles.
Desde esta perspectiva, recuperar margen significa que una sola forma de vivir esas experiencias deja de decidir por ti.
Preguntas frecuentes
¿Cambiar significa renunciar al chemsex para siempre?
No existe una respuesta universal. El objetivo puede ser abstinencia, reducción, control o reducción de daños según el patrón, riesgos y preferencias.
¿Buscar intensidad es un problema?
No por sí mismo. La intensidad solo se convierte en una variable clínica cuando restringe opciones, aumenta daños o entra en conflicto con objetivos propios.
¿Ampliar repertorios está demostrado como tratamiento?
No específicamente en chemsex. Es una propuesta clínica plausible y una tesis de MAFIC que necesita evaluación empírica.
Referencias
Mundy, E., Carter, A., Nadarzynski, T., Whiteley, C., de Visser, R. O., & Llewellyn, C. D. (2025). The complex social, cultural and psychological drivers of the ‘chemsex’ experiences of men who have sex with men: A systematic review and conceptual thematic synthesis of qualitative studies. Frontiers in Public Health, 13, 1422775. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1422775. PMID: 40027505; PMCID: PMC11869904.
Hawkinson, D. E., Witzel, T. C., & Gafos, M. (2024). Exploring practices to enhance benefits and reduce risks of chemsex among gay, bisexual, and other men who have sex with men: A meta-ethnography. International Journal of Drug Policy, 127, 104398. https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2024.104398. PMID: 38555721.
van den Dungen, D. A. C., de Vries, H. J. C., Heijman, T., Hoornenborg, E., & Davidovich, U. (2026). Understanding problematic versus non-problematic chemsex practices from a user’s perspective: A qualitative study. AIDS Care, 1–14. https://doi.org/10.1080/09540121.2026.2633293. PMID: 41937551.
Rico, R., & Montesinos, F. (2025). A contextual behavioral model of chemsex: Structural equation modeling of psychological predictors of hypersexuality and drug use. Frontiers in Psychology, 16, 1672471. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1672471. PMID: 41341731; PMCID: PMC12669187.
Sinclair, D. L., Chantry, M., De Ruysscher, C., Magerman, J., Nicaise, P., & Vanderplasschen, W. (2024). Recovery-supportive interventions for people with substance use disorders: A scoping review. Frontiers in Psychiatry, 15, 1352818. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1352818.
Sobre el autor
Ignacio Cervera es Psicólogo General Sanitario especializado en chemsex y adicciones en hombres homosexuales y otros HSH. Es autor y desarrollador de MAFIC-Chemsex, fundador de Querido Amigo Marica y desarrolla actividad clínica especializada, consultoría, supervisión profesional, formación y análisis de casos relacionados con chemsex.





