Por qué dos personas que hacen chemsex pueden necesitar intervenciones completamente diferentes

Decir que dos personas ‘hacen chemsex’ informa de un contexto, no de todo lo que mantiene su conducta. Una puede consumir principalmente para aumentar intensidad sexual; otra para pertenecer a un grupo; otra porque el acceso digital y la disponibilidad han convertido determinadas noches en una cadena casi automática; otra puede alternar varias funciones según el episodio.

La topografía se parece; la función puede no parecerse en nada

Las revisiones cualitativas muestran precisamente esa pluralidad. Placer, desinhibición, conexión, pertenencia, regulación del malestar, exploración y rendimiento aparecen con pesos diferentes, y los estudios cuantitativos no justifican una causa universal (Mundy et al., 2025; Lafortune et al., 2021).

Incluso la misma persona puede necesitar estrategias diferentes en episodios distintos

La unidad útil de análisis puede ser el episodio situado. Un patrón social de fin de semana y un episodio solitario de redosificación pueden compartir sustancia y, sin embargo, depender de antecedentes y consecuencias diferentes. Los casos clínicos sirven para generar esta pregunta, no para generalizarla: en registros idiográficos aparecen episodios donde el placer inicia la secuencia, otros donde pesa la ausencia de demandas y otros donde variables corporales o ambientales modifican el acceso.

MAFIC propone por ello formular por relaciones y episodios, no asignar una esencia psicológica a la persona. Es una regla clínica coherente con la heterogeneidad observada, aunque todavía no se ha demostrado que mejore resultados frente a una buena evaluación habitual.

Dos hombres en contextos cotidianos diferentes que ilustran que una misma etiqueta no describe la misma situación

Personalizar no significa improvisar

Una intervención individualizada necesita más estructura, no menos. Hay que especificar qué relación se quiere modificar, qué resultado se espera, qué riesgos existen y qué dato obligaría a cambiar de plan. Sin esa trazabilidad, ‘cada persona es diferente’ puede convertirse en una excusa para eclecticismo arbitrario.

El análisis funcional basado en procesos insiste en formular relaciones observables y revisables, mientras la práctica basada en evidencia exige integrar investigación, experiencia clínica y preferencias sin confundirlas (Hayes et al., 2020; American Psychological Association, 2006).

Un ejemplo: misma app, intervención distinta

Para una persona, Grindr puede ser principalmente un canal de socialización y sexo sin drogas, aunque a veces forme parte de la aproximación al consumo. Bloquearlo podría producir aislamiento innecesario. Para otra, abrir la app a determinada hora puede preceder de forma fiable a contacto con proveedores y sesiones de alto riesgo. En ese caso, introducir fricción temporal puede ser una hipótesis razonable.

La conducta visible —usar una app— es la misma. Lo que cambia es su relación con consecuencias, alternativas, contexto y objetivos.

La seguridad puede limitar la personalización

Individualizar no significa tratar todas las opciones como equivalentes. Intoxicaciones graves, dependencia fisiológica, psicosis, riesgo suicida, violencia o pérdida repetida de capacidad pueden exigir coordinación médica, psiquiátrica o de adicciones y hacer inadecuada una estrategia ambulatoria ordinaria (Hillier et al., 2024).

Una buena formulación no solo pregunta qué podría funcionar; también qué no debería hacerse en ese momento.

Preguntas frecuentes

¿No existe entonces un tratamiento estándar para chemsex?

No existe una psicoterapia específica con eficacia consolidada para toda la población. Hay componentes y abordajes prometedores, pero la selección debe responder al problema concreto.

¿La función se puede descubrir preguntando ‘por qué consumes’?

La respuesta ayuda, pero no es infalible. Conviene contrastarla con episodios, excepciones, secuencias y resultados de cambios concretos.

¿Personalizar significa dejar que cada terapeuta haga lo que quiera?

No. La personalización debería estar limitada por evidencia, seguridad, competencias, objetivos explícitos y criterios de revisión.

Referencias

Mundy, E., Carter, A., Nadarzynski, T., Whiteley, C., de Visser, R. O., & Llewellyn, C. D. (2025). The complex social, cultural and psychological drivers of the ‘chemsex’ experiences of men who have sex with men: A systematic review and conceptual thematic synthesis of qualitative studies. Frontiers in Public Health, 13, 1422775. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1422775

Lafortune, D., Blais, M., Miller, G., Dion, L., Lalonde, F., & Dargis, L. (2021). Psychological and interpersonal factors associated with sexualized drug use among men who have sex with men: A mixed-methods systematic review. Archives of Sexual Behavior, 50(2), 427–460. https://doi.org/10.1007/s10508-020-01741-8

Protiere, C., Sow, A., Estellon, V., Bureau, M., Leclercq, V., Grégoire, M., Bladou, F., Spire, B., Michels, D., Roux, P., & PaacX Study Group. (2025). Diversity of chemsex experiences among men who have sex with men: Results from the French ANRS PaacX study using Q-methodology. Archives of Sexual Behavior, 54(3), 1129–1140. https://doi.org/10.1007/s10508-024-03007-z. PMID: 39407073.

van den Dungen, D. A. C., de Vries, H. J. C., Heijman, T., Hoornenborg, E., & Davidovich, U. (2026). Understanding problematic versus non-problematic chemsex practices from a user’s perspective: A qualitative study. AIDS Care, 1–14. https://doi.org/10.1080/09540121.2026.2633293. PMID: 41937551.

Íncera-Fernández, D., Riquelme, A. R., Sánchez-Ocaña, A., Montesinos, F., & Gámez-Guadix, M. (2025). A systematic review of intervention strategies aimed at chemsex users. International Journal of Drug Policy, 140, 104795. https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2025.104795. PMID: 40334305.

Hayes, S. C., Hofmann, S. G., & Stanton, C. E. (2020). Process-based functional analysis can help behavioral science step up to novel challenges: COVID-19 as an example. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 128–145. https://doi.org/10.1016/j.jcbs.2020.08.009

American Psychological Association, Presidential Task Force on Evidence-Based Practice. (2006). Evidence-based practice in psychology. American Psychologist, 61(4), 271–285. https://doi.org/10.1037/0003-066X.61.4.271

Hillier, B., Carthy, E., Kalk, N., Moncrieff, M., Pakianathan, M., Tracy, D., Bowden-Jones, O., Hickson, F., & Forrester, A. (2024). Developing a coordinated response to chemsex across health, justice and social care settings: Expert consensus statement. BJPsych Bulletin, 48(5), 306–313. https://doi.org/10.1192/bjb.2024.46

Sobre el autor

Ignacio Cervera es Psicólogo General Sanitario especializado en chemsex y adicciones en hombres homosexuales y otros HSH. Es autor y desarrollador de MAFIC-Chemsex, fundador de Querido Amigo Marica y desarrolla actividad clínica especializada, consultoría, supervisión profesional, formación y análisis de casos relacionados con chemsex.

Otras publicaciones